Cuidados de un bonsái de Ginkgo Biloba
Bonsai de Ginkgo Biloba

Cuidados de un bonsái de Ginkgo Biloba

El Ginkgo Biloba es un árbol increíble. Ya vivía hace más de 200 millones de años y es capaz de resistir a la contaminación en perfectas condiciones. De hecho, varios ejemplares sobrevivieron a la explosión nuclear de Hiroshima.

Además, los insectos no parecen tener ningún tipo de interés en él y es extremadamente resistente a enfermedades, lo que lo hace perfecto para que podamos mantenerlo en forma de bonsái. Es un arbolito de exterior, que puede resistir temperaturas de hasta -5 ºC en invierno.

La poda de un bonsái de Ginkgo

La estética de nuestro pequeño Ginkgo dependerá de la regularidad de la poda. Esta poda estructural estará orientada a reducir el tamaño de las hojas grandes a lo largo de los años.

Debemos podar principalmente en primavera, cuando los nuevos ramos tengan 2 o 3 hojas, para mantener la armonía de su forma. Es conveniente optar por formas rectas que son más comunes en el Ginkgo. Puede que sea necesario volver a repetir la poda en algunas ramas dispersas durante el resto de la primavera y el verano.

A la hora de podar, para las ramas situadas en la parte alta, cortaremos por encima de la primera hoja contando a partir de la base. Para las ramas ubicadas en la parte baja cortaremos siempre por encima de la segunda hoja a partir de la base.

Poda de un bonsái de Ginkgo Biloba

Si es necesario en invierno eliminaremos las ramas feas que se entrecruzan, las que crecen hacia el interior o las paralelas cortándolas por su base. Sólo si hace falta también se recortan las ramificaciones de la copa y de la base del ramaje para conservar la armonía de su forma.

Riego de un bonsái de Ginkgo Biloba

En verano será necesario regar en abundancia el bonsái. En cambio, en invierno, después de la caída de las hojas, el riego tendrá que ser muy moderado. Cuando aparecen las hojas nuevas en primavera habrá que empezar a aumentar progresivamente la cantidad de agua así como la frecuencia de riego.

Fertilización del bonsái

Será conveniente añadimos un abono orgánico, en gránulos o en bolitas, colocándolo en el borde de la maceta en los meses de marzo y mayo. Repetiremos la operación en otoño, justo antes de la caída de las hojas.

Si el bonsái está en período de formación, habría que efectuar un abonado más durante el mes de junio. En los meses de mayo y junio podemos utilizar un abono líquido en lugar del abono sólido.

Trasplante del bonsái de Ginkgo

El mejor momento para trasplantar es al principio de la primavera cuando las hojas comienzan a aparecer. Lo más adecuado será trasplantar el árbol cada 2 o 4 años.

Para ello sacaremos primero el bonsái de su recipiente y después desenredaremos las raíces. Una vez hecho esto, si se trata de un bonsái joven las recortaremos dos tercios de su longitud, en cambio si se trata de un bonsái viejo las recortaremos solamente un tercio de su longitud.

A continuación cubriremos el fondo del recipiente con una capa fina de una mezcla compuesta de aproximadamente 70% de akadama, 20% de la tierra antigua tamizada y 10% de arena de río. Colocaremos el bonsái y terminaremos después de rellenar los huecos con la misma mezcla. Presionaremos ligeramente la tierra con y regaremos abundantemente.

Después del trasplante será necesario sujetar el bonsái con alambre a su maceta durante un tiempo, hasta que las raíces hayan crecido lo suficiente para poder sujetarlo. Normalmente se pueden retirar las sujeciones al año siguiente.

Proteger el bonsái en verano e invierno

A la llegada del verano deberíamos proteger el árbol de la luz directa del sol, con una malla de sombreado por ejemplo. También habrá que mantener un buen nivel de humedad en torno al bonsái. Para ello podemos colocarlo encima de una bandeja con bolitas de arcilla o puzolana volcánica empapadas.

Al finalizar el otoño, dejaremos que nuestro bonsái sufra una o dos pequeñas heladas antes de introducirlo en un cuarto fresco a salvo de éstas.

Cómo dar forma a un bonsái de Ginkgo Biloba

Hay que tener en cuenta que el crecimiento de un bonsái de Ginkgo Biloba es muy lento, por lo que su cuidado requerirá de un poco más de paciencia que otros árboles.

Bonsái de Ginkgo a partir de semillas

Si tenemos posibilidad de comprar semillas de Ginkgo y un poco de paciencia, podemos cultivar nuestro propio bonsái desde cero. Aunque es un sistema un poco más lento, en mi opinión es mucho más satisfactorio que cualquier otro.

La única recomendación es que tratemos de cultivar un Ginkgo Biloba macho, puesto que los ejemplares hembra producen frutos, que al madurar tienen un olor muy desagradable.

Bonsái de Ginkgo a partir de una planta joven

Es bastante fácil encontrar Ginkgos jóvenes en los viveros. Lo mejor es adquirir el bonsái en el momento del trasplante, es decir, en primavera. Nada más comprarlo lo trasplantaremos de inmediato a una maceta de bonsái y lo cuidaremos como un bonsái ya formado.

Bonsái de Ginkgo Biloba a partir de esquejes

Para conseguir nuestro arbolito también podemos partir de un esqueje de otro Ginkgo, ya que arraiga con facilidad.

Para ello, a finales de la primavera podemos cortar una rama que tenga de 4 a 6 brotes. La plantaremos en un tiesto lleno de akadama fina, enterrando la base de la rama entre 2 y 3 cm. A continuación colocaremos el tiesto en un lugar húmedo y  protegido del viento y las heladas, a una temperatura no inferior a los 5ºC.

Lo dejaremos crecer durante un par de años en ese tiesto antes de trasplantarlo a una maceta para bonsáis. Después ya podemos cuidarlo como un bonsái ya formado.


Foto de Flickr 07029332 por jeremy_norbury compartida bajo licencia Creative Commons (BY-ND)

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